Soy lingüista aplicado, investigador del discurso y docente universitario, y vivo en Valencia. Estoy terminando un doctorado en lingüística aplicada en la Universitat Politècnica de València (UPV). Mi tesis ha sido aprobada para su defensa, prevista para finales de octubre de 2026.
Mi investigación se centra en el conflicto en el discurso digital, en particular en sus formas más hostiles: agresión, incivilidad, deslegitimación de género y hostilidad multimodal. Me interesa no solo lo que dice la gente, sino también cómo las elecciones lingüísticas, las imágenes, los patrones interaccionales y las condiciones de la plataforma hacen posibles determinadas formas de juicio y exclusión.
Llegué a la lingüística aplicada tras más de veinte años dedicados a la enseñanza de idiomas, la evaluación y el desarrollo de cursos. Durante ese tiempo trabajé con estudiantes de distintos niveles y en distintos contextos educativos, incluida la preparación de exámenes, la comunicación académica y la docencia universitaria.
La docencia despertó en mí un interés creciente por la distancia entre lo que los hablantes pretenden decir, lo que la lengua comunica realmente y cómo otros interpretan ese significado. También atrajo mi atención hacia la evaluación: cómo la gente expresa aprobación y desaprobación, atribuye responsabilidad, construye autoridad y convierte el desacuerdo en juicio personal.
Lo que comenzó como un interés por la interacción verbal se amplió hacia el estudio del género, la multimodalidad, la hostilidad visual y las condiciones más amplias en las que circula el discurso agresivo en internet.
Mi trabajo examina cómo se organiza el conflicto a través del discurso, en lugar de tratar la hostilidad como una colección de palabras ofensivas aisladas.
Estudio patrones recurrentes de evaluación, descortesía y deslegitimación en el discurso de las redes sociales, en particular en la comunicación dirigida a mujeres en la vida pública y política. Esto incluye las formas en que se representa a las figuras públicas como incompetentes, deshonestas, anómalas, ilegítimas o fuera de lugar.
Mi investigación también considera la comunicación multimodal. Las imágenes, los memes y el encuadre visual no se limitan a ilustrar los mensajes verbales: pueden intensificar el juicio, introducir significados que no se expresan directamente y construir formas de castigo simbólico o exclusión.
El Análisis Crítico del Discurso y el Análisis Crítico Feminista del Discurso constituyen una parte importante de esta perspectiva. Me permiten conectar elecciones lingüísticas y visuales concretas con cuestiones más amplias de poder, ideología, género y legitimidad social.
Mi investigación se basa principalmente en corpus. Trabajo con colecciones creadas específicamente de publicaciones, respuestas, comentarios y material multimodal de redes sociales, combinando el análisis cualitativo del discurso con métodos cuantitativos.
Según el proyecto, mi trabajo puede incluir:
Me interesa especialmente la transparencia metodológica. Las categorías utilizadas en la investigación del discurso a menudo implican interpretación, y esa interpretación no debería disfrazarse de certeza mecánica. Por eso presto mucha atención a las guías de anotación, el desacuerdo entre codificadores, las medidas de fiabilidad y la evidencia necesaria para justificar las afirmaciones analíticas.
La inteligencia artificial se ha convertido en una segunda línea importante de mi trabajo.
Una parte se refiere al uso y la validación metodológica de la IA en la investigación lingüística. Los modelos de lenguaje pueden ayudar en el diseño de corpus, la clasificación y el análisis exploratorio, pero sus resultados no pueden tratarse como válidos automáticamente. Me interesa cómo pueden combinarse la experiencia humana y los procedimientos asistidos por IA, cómo debe evaluarse el rendimiento de los modelos y dónde introduce el análisis automatizado sesgo, incoherencia o falsa confianza.
Una segunda parte se refiere al discurso algorítmico y mediado por IA en redes sociales. El contenido generativo, los sistemas de recomendación, la moderación automatizada y la participación sintética afectan cada vez más a lo que se produce, lo que se hace visible y qué formas de discurso se amplifican o se silencian.
También estudio la IA generativa en la educación lingüística y la docencia universitaria. El alumnado usará estos sistemas independientemente de que las instituciones intenten prohibirlos. Por eso la pregunta más útil es cómo deben rediseñarse la enseñanza, la retroalimentación y la evaluación para que la IA respalde el aprendizaje sin sustituir el juicio crítico, la responsabilidad o el trabajo intelectual independiente, apostando por procedimientos con validación humana.
Mi docencia se basa en un diseño claro de las tareas, expectativas transparentes y una retroalimentación sobre la que el alumnado pueda actuar.
Prefiero el aprendizaje comunicativo y basado en tareas, pero no considero la comunicación como una alternativa a la corrección, la estructura o la instrucción explícita. El alumnado trabaja con más eficacia cuando las tareas complejas se dividen en etapas manejables, los criterios se hacen visibles de antemano y la retroalimentación señala un siguiente paso concreto.
Mi experiencia como examinador oral de Cambridge también ha influido en mi manera de abordar la evaluación. Ha reforzado la importancia de distinguir la evaluación basada en evidencias de las impresiones generales, y de hacer que los criterios de desempeño sean comprensibles para el alumnado antes de ser evaluado.
En la página de Docencia se ofrece una descripción más completa de mi enfoque docente. Experiencia docente y planteamiento pedagógico →